XAT DE WRESTLING YAOI
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lunes, 2 de abril de 2012
viernes, 10 de febrero de 2012
lunes, 9 de enero de 2012
sábado, 10 de diciembre de 2011
shawn michaels x triple h (un clásico XD no es mio)
Paul miraba por la ventana, no tenía la vista puesta en ningún sitio, simplemente veía la nieve que caía
Paul miraba por la ventana, no tenía la vista puesta en ningún sitio, simplemente veía la nieve que caía. Adoraba el invierno. Unos golpeteos a la ventana por la que estaba mirando, lo volvieron a la realidad. Volvió la vista hacia la persona que estaba llamando a ella. Se sorprendió bastante al ver allí a Shawn.
Le hizo una seña con la mirada para preguntarle, que hacia allí, el se encogió de hombros y le dirigió otra mirada para que le abriera la puerta. Paul hizo lo propio, fue a la puerta y abrió. Shawn entró a la cálida estancia y se sacudió la nieve del pelo y del abrigo.
-¿Qué haces aquí?-preguntó Paul a Shawn cerrando la puerta
-¿Por qué mirabas con esa cara de embobado la nieve?-le preguntó Shawn evadiendo la pregunta.
-Me gusta la nieve.-dijo encogiéndose de hombros y entró al salón
Shawn lo siguió, y se sentó en el sofá. Paul se mantuvo de pie.
-¿Quieres tomar algo?-le preguntó
-No sé…Tú mismo.-respondió
Paul se fue hacia el mueble bar, y volvió con sendas copas de ron. Le entregó una a Shawn, este la aceptó y le dio un trago.
-Gracias.-dijo alzando la copa, para que supiera a que se refería.
-No hay de qué.-dijo Paul-Aún no me respondiste… ¿Por qué estás aquí?
Shawn meditó lo que iba ha responder, para ser sinceros, no sabía por que se había plantado en casa de Paul. Podía decir, que hace tiempo, sentía por Paul, lo que no había sentido en años. Aquellas tardes que se pasaba solo en su casa, querías pasarla con Paul, porque sabía que el también se sentía solo, y que, podía ser, que sintieran lo mismo.
-Shawn… ¡Michaels!-le dijo Paul para que volviera a la realidad
Shawn sacudió la cabeza.
-No me llames Michaels.-le advirtió Shawn
-Te habías quedado en babia…Me pareció oportuno…-dijo Paul sonriendo y sentándose al lado de él.
Shawn le sonrió, bebió un poco más de la copa, la dejó en la mesita que había enfrente y se recostó en el sofá. Paul soltó también la copa, y se pudo de lado, con un codo apoyado en el respaldo. Shawn volvió su cabeza, hacia dónde estaba la de Paul.
-Bueno dime… ¿Qué te cuentas?-preguntó Paul, pues no sabía que decir
-Ehh…-intentó Shawn, no sabía si podía contestar, al tenerle tan cerca, podía ver sus labios, húmedos por el ron que se acababa de tomar.
-Shawn…-dijo Paul y silbó para que volvieras a la realidad.- ¿Qué te pasa?
-Nada.-mintió con poca credibilidad
-Ya…-dijo Paul y se lamió el ron de los labios.-Y yo soy Paulina Rubio
-Un aire si te das…Así con el pelito rubio y largo…-comentó Shawn sin apartar la vista de los labios de Paul
Paul sonrió, Shawn aproximó su rostro al de Paul hasta quedar separado por poco más que milímetros.
-Ah. ¿Así que era esto o que te pasaba?-murmuró Paul mirando a Shawn con una ceja alzada
-¿Qué…? ¿Tú sabes que me pasa?-preguntó Shawn con las cejas alzadas de sorpresa
-Claro…-murmuró Paul.-Era obvio
Shawn siguió mirándole, sin comprender. Paul rompió los pocos milímetros que separaba, y se unió a los labios de Shawn. Este abrió los ojos un poco sorprendido, porque no se esperaba tal reacción de Paul, los cerró tranquilo y siguió el beso gustoso.
Paul se separó y le dio un trago al ron, tranquilo. Shawn seguía con los ojos cerrados, anonadado con el beso, se pasó la lengua por el labio inferior, para notar que la calidez que había depositado Paul en ellos, aún estaba ahí.
-¿Desde cuándo…?-empezó Shawn, aún, disfrutando del momento
-¿Lo sé?-acabó Paul.-Desde el principio.
-¿Y tú desde cuándo…?-volvió a preguntar Shawn
-Desde mucho antes que tú.-respondió Paul
Paul se levantó y Shawn lo miró algo aprensivo. Este cogió la copa de ron, y subió por las escaleras. Shawn le miró irse, y decidió ir también arriba, podía averiguar lo que iba ha pasar.
Shawn subió las escaleras, y se quedó en el pasillo, que si lo cruzaba, acabaría en la habitación de Paul, se bebió lo que le quedaba en la copa, y la dejó en la mesita que había en ese pasillo.
Entró en la habitación de Paul empujando la puerta, que estaba entornada. Paul, estaba tendido en la cama, bebiendo ron. Al ver a Shawn entrar, dejó la copa sobre la mesa, y con las manos entrelazadas, las apoyó en su estómago.
Shawn miró un momento por la ventana, la nieve iba acumulándose en el jardín, fue hacia Paul, y seguro de que no aquello no iba ha acabar mal, se sentó a horcajadas sobre él.
Paul le puso el pelo detrás de las orejas, al estar algo incorporado, llegaba. Shawn sonrió tímidamente, era la primera vez, que se sentía nervioso estando con Paul.
Paul, bajó las manos del rostro de Shawn, las puso en su espalda, y fue bajando, hasta ponerlas dentro del pantalón. Shawn se inclinó sobre Paul, y le lanzó una mirada que mezclaba la lujuria con el placer.
Paul sonrió y atrajo el rostro del Shawn al suyo, uniéndose en un cálido beso, que se convirtió en uno más apasionado, cada uno buscaba el poder en la boca del otro, sus lenguas querían tomar esa posesión.
Cambiaron de posición, y Paul quedó sobre Shawn, poniendo ambos brazos a los lados de su cabeza, continuó besándole, ganando la guerra. Se separó, se quitó la camiseta y volvió a la carga.
Shawn, acariciaba los músculos de Paul con dedicación, nunca, hasta ese momento, pudo comprobar, que eran hermosos. Paul, le quitó la camiseta a Shawn y volvieron a cambiar de posición, para ser esta vez, Shawn el dominante.
Los pantalones sobraban, al igual que los calcetines, y por supuesto, volaron. Shawn, se movía sobre Paul al mismo tiempo que le besaba entretenido el cuello. Ambas erecciones se podían sentir, pedían la atención del otro. Al sentir aquello, Paul emitió un leve gemido, de impaciencia, placer, agonía.
Shawn sonrió al oír que le había gustado. Deslizó una mano hacia abajo, y besando cada centímetro de piel que encontraba, le fue bajando la única prenda que le quedaba. Se quedó un momento quieto, contemplando aquel miembro que se erigía, y le pedía sus máximas atenciones.
Shawn le complació. Lo cogió por la base, y le lamió levemente el glande, para ver la reacción de Paul. Este cerraba los ojos, respiraba agitado, con ganas de más. Shawn, volvió a complacerle, volvió a lamer el glande con suavidad y poco a poco el resto.
Paul gemía, agarrando con fuerzas las sábanas, le pedía más a Shawn, más velocidad. Agarrando las sábanas fuertemente, unido a un gemido de placer, Paul se vino en boca de Shawn.
Este sonrió, limpió todo aquello y miró a Paul. Sonriendo pícaramente. Paul miró con una ceja alzada el slip, que aún llevaba puesto Shawn, un slip que estaba apunto de estallar, pues, nadie le prestaba atención.
Shawn se quitó el slip, y se dispuso para entrar en Paul.
-¡Espera!-le pidió él, y echó una mano hacia él cajón
Shawn se quedó mirándole con una ceja alzada, pero al ver que del cajón sacaba un bote de vaselina, lo comprendió. Lo cogió impaciente, y extendió el contenido por su miembro, así, fue entrando en Paul, poco a poco.
Este apretó los labios, dolía, pero no tanto como se había imaginado. Shawn empezó con embestidas suaves, pero, gracias a la ayuda de la vaselina, pudo con facilidad hacerlo, sin sentir temor ha hacerle mucho daño a Paul.
Ambos gemían, a un ritmo frenético. Llegaron al orgasmo juntos, y eso se pudo sentir en el ambiente. Shawn salió de Paul con cuidado y se echó sobre él, feliz, sobraban las palabras.
Fuera, aún nevaba.
Estuvo nevando durante toda la noche, pero eso no molestó a Paul y Shawn. Estos durmieron abrazados, muy juntos, para no perder el calor. Se despertaron por la mañana, los dos a la vez.
Paul depositó un beso en los labios de Shawn.
-Buenos días.-le dijo
-Buenos días.-respondió el sonriendo.-Lo de ayer…No fue un sueño ¿Verdad?-dijo
Paul negó con la cabeza, y se levantó. Shawn le miró con una ceja alzada.
-¿A dónde vas?-preguntó Shawn
-Vamos a desayunar.-le dijo contestó Paul, miró en su cajón se puso unos calzoncillos y les tendió otros a Shawn.
Este los aceptó y se los puso, Paul también le entregó otra bata, para que se abrigara. Bajaron al piso de abajo y fueron a la cocina. Prepararon el desayuno con tranquilidad, mimos y besos. Mientras desayunaban, Shawn pronunció las palabras que Paul más deseaba oír en el mundo:
-Te quiero.-le dijo
Paul sonrió se acercó a Shawn y le besó tiernamente.
-Yo también te quiero.-dijo separándose-¡Ey! ¡Vamos!
-Esto…¿A dónde?-preguntó Shawn levantándose
-A la nieve, a jugar.-le dijo Paul y le cogió de la mano y lo arrastró al jardín de atrás
-¿No crees que eso es de críos?-preguntó Shawn con una sonrisa dejándose llevar
-¡Que va ha ser de críos!-le dijo Paul
Llegaron al jardín de atrás y se pusieron a jugar a lanzarse bolas de nieve, como dos críos. Disfrutando.
Al cabo de una hora de juegos, empujones de broma y caídas en la nieve. Sonriendo y chorreando, volvieron a entrar en casa. Fueron al lavadero, donde dejaron la ropa chorreando. Shawn se estirazó.
-Vamos al baño.-le informó Paul
-¿Juntos?-preguntó Shawn
-Por supuesto.-le dijo Paul y cogiéndole de la mano lo llevó al baño.
Llenó la bañera lo suficiente, para que al estar dentro no se desbordara el agua. Primero entró Paul, que se apoyó en un lado de la bañera, Shawn entró y se apoyó sobre Paul. Este, le abrazó y le besó el cuello.
Cogió una esponja, la llenó de agua y la fue echando sobre la cabeza de Shawn, este cerró los ojos, disfrutando de la sensación. Jamás le habían hecho eso, jamás se habían portado tan dulcemente con él, y eso le gustaba.
Paul llenó la esponja de champú y frotó suavemente a Shawn por el cuello, los hombros, el torso. Shawn emitió un suave gemido y Paul sonrió, pasó suavemente la mano desde el vientre hasta el bajo de este.
-Uhm…-comentó Paul.
Shawn rió, y notó, como el pene de Paul, se ponía duro bajo él. Sonrió más pronunciadamente. Shawn, se levantó un poco de encima de Paul y se sentó encima, entrando lentamente en él. Paul sonrió y alzó las manos, dando a entender que se dejaba hacer.
Shawn comenzó a moverse sobre Paul, de arriba abajo, agarrado a los bordes de la bañera. Paul gemía, sonriente ante la energía de su amante. Shawn, prácticamente, al bajar, se dejaba caer sobre Paul. Esto provocaba, que la facilidad con la que Paul le tocaba a Shawn la próstata con su glande, fuera mayor el placer.
Al poco, ambos se vinieron. Con sendos gemidos. Felices.
Paul miraba por la ventana, no tenía la vista puesta en ningún sitio, simplemente veía la nieve que caía. Adoraba el invierno. Unos golpeteos a la ventana por la que estaba mirando, lo volvieron a la realidad. Volvió la vista hacia la persona que estaba llamando a ella. Se sorprendió bastante al ver allí a Shawn.
Le hizo una seña con la mirada para preguntarle, que hacia allí, el se encogió de hombros y le dirigió otra mirada para que le abriera la puerta. Paul hizo lo propio, fue a la puerta y abrió. Shawn entró a la cálida estancia y se sacudió la nieve del pelo y del abrigo.
-¿Qué haces aquí?-preguntó Paul a Shawn cerrando la puerta
-¿Por qué mirabas con esa cara de embobado la nieve?-le preguntó Shawn evadiendo la pregunta.
-Me gusta la nieve.-dijo encogiéndose de hombros y entró al salón
Shawn lo siguió, y se sentó en el sofá. Paul se mantuvo de pie.
-¿Quieres tomar algo?-le preguntó
-No sé…Tú mismo.-respondió
Paul se fue hacia el mueble bar, y volvió con sendas copas de ron. Le entregó una a Shawn, este la aceptó y le dio un trago.
-Gracias.-dijo alzando la copa, para que supiera a que se refería.
-No hay de qué.-dijo Paul-Aún no me respondiste… ¿Por qué estás aquí?
Shawn meditó lo que iba ha responder, para ser sinceros, no sabía por que se había plantado en casa de Paul. Podía decir, que hace tiempo, sentía por Paul, lo que no había sentido en años. Aquellas tardes que se pasaba solo en su casa, querías pasarla con Paul, porque sabía que el también se sentía solo, y que, podía ser, que sintieran lo mismo.
-Shawn… ¡Michaels!-le dijo Paul para que volviera a la realidad
Shawn sacudió la cabeza.
-No me llames Michaels.-le advirtió Shawn
-Te habías quedado en babia…Me pareció oportuno…-dijo Paul sonriendo y sentándose al lado de él.
Shawn le sonrió, bebió un poco más de la copa, la dejó en la mesita que había enfrente y se recostó en el sofá. Paul soltó también la copa, y se pudo de lado, con un codo apoyado en el respaldo. Shawn volvió su cabeza, hacia dónde estaba la de Paul.
-Bueno dime… ¿Qué te cuentas?-preguntó Paul, pues no sabía que decir
-Ehh…-intentó Shawn, no sabía si podía contestar, al tenerle tan cerca, podía ver sus labios, húmedos por el ron que se acababa de tomar.
-Shawn…-dijo Paul y silbó para que volvieras a la realidad.- ¿Qué te pasa?
-Nada.-mintió con poca credibilidad
-Ya…-dijo Paul y se lamió el ron de los labios.-Y yo soy Paulina Rubio
-Un aire si te das…Así con el pelito rubio y largo…-comentó Shawn sin apartar la vista de los labios de Paul
Paul sonrió, Shawn aproximó su rostro al de Paul hasta quedar separado por poco más que milímetros.
-Ah. ¿Así que era esto o que te pasaba?-murmuró Paul mirando a Shawn con una ceja alzada
-¿Qué…? ¿Tú sabes que me pasa?-preguntó Shawn con las cejas alzadas de sorpresa
-Claro…-murmuró Paul.-Era obvio
Shawn siguió mirándole, sin comprender. Paul rompió los pocos milímetros que separaba, y se unió a los labios de Shawn. Este abrió los ojos un poco sorprendido, porque no se esperaba tal reacción de Paul, los cerró tranquilo y siguió el beso gustoso.
Paul se separó y le dio un trago al ron, tranquilo. Shawn seguía con los ojos cerrados, anonadado con el beso, se pasó la lengua por el labio inferior, para notar que la calidez que había depositado Paul en ellos, aún estaba ahí.
-¿Desde cuándo…?-empezó Shawn, aún, disfrutando del momento
-¿Lo sé?-acabó Paul.-Desde el principio.
-¿Y tú desde cuándo…?-volvió a preguntar Shawn
-Desde mucho antes que tú.-respondió Paul
Paul se levantó y Shawn lo miró algo aprensivo. Este cogió la copa de ron, y subió por las escaleras. Shawn le miró irse, y decidió ir también arriba, podía averiguar lo que iba ha pasar.
Shawn subió las escaleras, y se quedó en el pasillo, que si lo cruzaba, acabaría en la habitación de Paul, se bebió lo que le quedaba en la copa, y la dejó en la mesita que había en ese pasillo.
Entró en la habitación de Paul empujando la puerta, que estaba entornada. Paul, estaba tendido en la cama, bebiendo ron. Al ver a Shawn entrar, dejó la copa sobre la mesa, y con las manos entrelazadas, las apoyó en su estómago.
Shawn miró un momento por la ventana, la nieve iba acumulándose en el jardín, fue hacia Paul, y seguro de que no aquello no iba ha acabar mal, se sentó a horcajadas sobre él.
Paul le puso el pelo detrás de las orejas, al estar algo incorporado, llegaba. Shawn sonrió tímidamente, era la primera vez, que se sentía nervioso estando con Paul.
Paul, bajó las manos del rostro de Shawn, las puso en su espalda, y fue bajando, hasta ponerlas dentro del pantalón. Shawn se inclinó sobre Paul, y le lanzó una mirada que mezclaba la lujuria con el placer.
Paul sonrió y atrajo el rostro del Shawn al suyo, uniéndose en un cálido beso, que se convirtió en uno más apasionado, cada uno buscaba el poder en la boca del otro, sus lenguas querían tomar esa posesión.
Cambiaron de posición, y Paul quedó sobre Shawn, poniendo ambos brazos a los lados de su cabeza, continuó besándole, ganando la guerra. Se separó, se quitó la camiseta y volvió a la carga.
Shawn, acariciaba los músculos de Paul con dedicación, nunca, hasta ese momento, pudo comprobar, que eran hermosos. Paul, le quitó la camiseta a Shawn y volvieron a cambiar de posición, para ser esta vez, Shawn el dominante.
Los pantalones sobraban, al igual que los calcetines, y por supuesto, volaron. Shawn, se movía sobre Paul al mismo tiempo que le besaba entretenido el cuello. Ambas erecciones se podían sentir, pedían la atención del otro. Al sentir aquello, Paul emitió un leve gemido, de impaciencia, placer, agonía.
Shawn sonrió al oír que le había gustado. Deslizó una mano hacia abajo, y besando cada centímetro de piel que encontraba, le fue bajando la única prenda que le quedaba. Se quedó un momento quieto, contemplando aquel miembro que se erigía, y le pedía sus máximas atenciones.
Shawn le complació. Lo cogió por la base, y le lamió levemente el glande, para ver la reacción de Paul. Este cerraba los ojos, respiraba agitado, con ganas de más. Shawn, volvió a complacerle, volvió a lamer el glande con suavidad y poco a poco el resto.
Paul gemía, agarrando con fuerzas las sábanas, le pedía más a Shawn, más velocidad. Agarrando las sábanas fuertemente, unido a un gemido de placer, Paul se vino en boca de Shawn.
Este sonrió, limpió todo aquello y miró a Paul. Sonriendo pícaramente. Paul miró con una ceja alzada el slip, que aún llevaba puesto Shawn, un slip que estaba apunto de estallar, pues, nadie le prestaba atención.
Shawn se quitó el slip, y se dispuso para entrar en Paul.
-¡Espera!-le pidió él, y echó una mano hacia él cajón
Shawn se quedó mirándole con una ceja alzada, pero al ver que del cajón sacaba un bote de vaselina, lo comprendió. Lo cogió impaciente, y extendió el contenido por su miembro, así, fue entrando en Paul, poco a poco.
Este apretó los labios, dolía, pero no tanto como se había imaginado. Shawn empezó con embestidas suaves, pero, gracias a la ayuda de la vaselina, pudo con facilidad hacerlo, sin sentir temor ha hacerle mucho daño a Paul.
Ambos gemían, a un ritmo frenético. Llegaron al orgasmo juntos, y eso se pudo sentir en el ambiente. Shawn salió de Paul con cuidado y se echó sobre él, feliz, sobraban las palabras.
Fuera, aún nevaba.
Estuvo nevando durante toda la noche, pero eso no molestó a Paul y Shawn. Estos durmieron abrazados, muy juntos, para no perder el calor. Se despertaron por la mañana, los dos a la vez.
Paul depositó un beso en los labios de Shawn.
-Buenos días.-le dijo
-Buenos días.-respondió el sonriendo.-Lo de ayer…No fue un sueño ¿Verdad?-dijo
Paul negó con la cabeza, y se levantó. Shawn le miró con una ceja alzada.
-¿A dónde vas?-preguntó Shawn
-Vamos a desayunar.-le dijo contestó Paul, miró en su cajón se puso unos calzoncillos y les tendió otros a Shawn.
Este los aceptó y se los puso, Paul también le entregó otra bata, para que se abrigara. Bajaron al piso de abajo y fueron a la cocina. Prepararon el desayuno con tranquilidad, mimos y besos. Mientras desayunaban, Shawn pronunció las palabras que Paul más deseaba oír en el mundo:
-Te quiero.-le dijo
Paul sonrió se acercó a Shawn y le besó tiernamente.
-Yo también te quiero.-dijo separándose-¡Ey! ¡Vamos!
-Esto…¿A dónde?-preguntó Shawn levantándose
-A la nieve, a jugar.-le dijo Paul y le cogió de la mano y lo arrastró al jardín de atrás
-¿No crees que eso es de críos?-preguntó Shawn con una sonrisa dejándose llevar
-¡Que va ha ser de críos!-le dijo Paul
Llegaron al jardín de atrás y se pusieron a jugar a lanzarse bolas de nieve, como dos críos. Disfrutando.
Al cabo de una hora de juegos, empujones de broma y caídas en la nieve. Sonriendo y chorreando, volvieron a entrar en casa. Fueron al lavadero, donde dejaron la ropa chorreando. Shawn se estirazó.
-Vamos al baño.-le informó Paul
-¿Juntos?-preguntó Shawn
-Por supuesto.-le dijo Paul y cogiéndole de la mano lo llevó al baño.
Llenó la bañera lo suficiente, para que al estar dentro no se desbordara el agua. Primero entró Paul, que se apoyó en un lado de la bañera, Shawn entró y se apoyó sobre Paul. Este, le abrazó y le besó el cuello.
Cogió una esponja, la llenó de agua y la fue echando sobre la cabeza de Shawn, este cerró los ojos, disfrutando de la sensación. Jamás le habían hecho eso, jamás se habían portado tan dulcemente con él, y eso le gustaba.
Paul llenó la esponja de champú y frotó suavemente a Shawn por el cuello, los hombros, el torso. Shawn emitió un suave gemido y Paul sonrió, pasó suavemente la mano desde el vientre hasta el bajo de este.
-Uhm…-comentó Paul.
Shawn rió, y notó, como el pene de Paul, se ponía duro bajo él. Sonrió más pronunciadamente. Shawn, se levantó un poco de encima de Paul y se sentó encima, entrando lentamente en él. Paul sonrió y alzó las manos, dando a entender que se dejaba hacer.
Shawn comenzó a moverse sobre Paul, de arriba abajo, agarrado a los bordes de la bañera. Paul gemía, sonriente ante la energía de su amante. Shawn, prácticamente, al bajar, se dejaba caer sobre Paul. Esto provocaba, que la facilidad con la que Paul le tocaba a Shawn la próstata con su glande, fuera mayor el placer.
Al poco, ambos se vinieron. Con sendos gemidos. Felices.
domingo, 5 de diciembre de 2010
shawn michaels x triple H (no es mío)
Por última vez
Shawn Michaels observó el ya vacío estadio en California, donde se realizó el Raw anterior a Wrestlemania XXVI, sentado al centro del ring, pronto vendrían a retirar las pantallas y todo, así que tenía poco tiempo para disfrutar la nostálgica imagen de ese lugar que hace no más de unas horas estuvo repleto de gente que coreaba su nombre."¡HBK! ¡HBK!"
Amaba eso, por años logro ser odiado y amado por igual, por años logro tantas cosas en su carrera como luchador.
Momentos inolvidables, lesiones, regresos, odio verdadero, drama, amistades volubles… su nombre mismo.
Eran tantas cosas que parecía ridículo que estuviera por lanzarlas por la borda ese domingo.
¿Qué pasaría si en verdad no lo lograba? ¿Si abriera los ojos durante su pelea en el show de shows luego del conteo de 3 y todo hubiera terminado? ¿Si no pudiera regresar a un ring nunca más?
—Yo era un muchacho de 19 años, tímido, intimidado… —recordó en voz baja para si mismo la primera vez que luchó.
—¿Quien diría que cambiarías tanto? —dijo Triple H entrando al cuadrilátero— Es que los años no pasan en vano —provocó refiriéndose a su edad y pérdida de cabello, pero no recibió respuesta.
Dando un cansado suspiro, Hunter se sentó a su lado, desde Wrestlemania XXV que el chico rompecorazones no era el mismo, había algo que no le permitía ser el mismo, y temía que esa insana obsesión le hiciera perder la cabeza.
Pero tal vez lo peor era que Shawn lo sabía y no era capaz de hacer nada para evitar volverse una victima más.
Por segunda vez.
Sonaba tan estúpido a oídos de ambos hombres.
—Shawn —la voz del asesino cerebral sonó ahogada, como si estuviera indeciso de lo que iba a decir— ¿podrías darle tu última pelea al Undertaker?
El comentario le cayó como un balde de agua fría al rompecorazones.
Nunca se detuvo a pensar en quién quería que lo retirara de la lucha libre.
—Ya lo dije antes, él día en que consiga el combate perfecto pensaré que ha llegado el momento de retirarme, sólo faltó poco el año pasado para que fuera perfecto.
El rey de reyes pensó un poco en esas palabras y tomó una decisión. Suspiró arrodillándose frente al icono, tomando su rostro gentilmente con ambas manos para que le mirara fijamente a los ojos.
—Déjame darte esa lucha perfecta.
El showstopper sonrió.
—Lo haré. La próxima Wrestlemania yo… nosotros daremos un show como nunca se ha visto en la WWE.
Hunter observó profundamente esos hermosos ojos azules y sin poder resistirlo le besó un par de veces, queriendo transmitir todo su anhelo para darle nuevas fuerzas.
Shawn sintió su corazón dar un vuelco, quería lograrlo, regresar una vez más, corresponder a su amigo tan fervientemente como lo estaba haciendo.
—Pronto vendrán a hacer limpieza —dijo por fin levantándose, dispuesto a irse.
Y Triple H solo pudo verlo regresar a los vestidores, dibujando una sombría sonrisa en su rostro.
—Mentiroso.
UNDERTAKER X SHAWN MICHAELS (no es mio)
Inicio confuso y final abierto
Los 90's fueron buenos años, la WWE era llamada WWF, podían mostrar masacres y desnudos si se les daba la gana, cuando la Mortal Combat II era la ostia al igual que la SNES, el suicidio de Kurt Cobain aún se sentía a noticia, Forrest Gump era un lacrimógeno estreno y Shawn Michaels tenía un segmento llamado Heartbreak Hotel.Justo esa noche luego de haber terminado Raw, varios luchadores se quedaron conversando animadamente en el ring que aún tenía la melosa decoración de dicho segmento, el texto "HeartBreak Hotel" en letras de neón, una cama en forma de corazón y un espejo.
El Undertaker observó al chico rompecorazones haciendo bromas para el resto de los que estaban ahí reunidos con unas almohadas en forma de labios pegándoselas a su parte baja del cuerpo y haciendo gestos de que lo estaba disfrutando. Ya tenía el gusto de mirar a ese extravagante luchador desde hace poco tiempo, simplemente porque le parecía una persona interesante.
—Hey, tú, ¿te gusta lo que ves? —preguntó burlonamente el rubio al notar que le observaba desde los asientos para el público sin ningún tipo de expresión.
No hubo respuesta ni ningún tipo de reacción.
—Lo siento, pero no le hago esas cosas, 'Taker.
Su manager, en esa época conocido cómo Diesel rió y se subió encima de él con los brazos a ambos costados de Shawn.
—¿No lo haces?
Todos a su alrededor dejaron de reír simultáneamente, vale que a veces Shawn y Diesel tenían unos acercamientos extraños, pero ¿eso?
El rompecorazones tomó suavemente el rostro de su manager con ambas manos haciendo que a todos les corriera un escalofrío, "¿De verdad ellos son…?" se podía leer en su expresión.
De la nada Shawn y Diesel se soltaron a carcajadas casi retorciéndose, dándoles a entender que estaban bromeando y que se lo habían tragado.
—Ya es tarde —les anunció Bret Hart desde la rampa, significaba que ya se iban a llevar el ring.
Contrariamente el Undertaker subió al cuadrilátero mientras todos se iban del lugar y Shawn se daba una última revisada frente al espejo y al darse la vuelta, por un segundo le paralizó la profunda mirada del enterrador, él aprovechó para acorralándolo contra la decoración de luces de neón para qué los que se estaban yendo no les vieran.
—¿Qué crees que haces? —le reclamó.
De nuevo no obtuvo respuesta, le molestaba ser tratado como una muñeca de trapo y aún más no poder hacer nada, era un luchador respetable, pero ese imbécil le llevaba bastante de altura y fuerza bruta.
Una vez dejó de forcejar, el Undertaker pudo observarle minuciosamente, su masculino rostro, el singular traje con tachuelas, espejos y demás artilugios, los aretes largos con símbolos de paz que le deban un toque original, sus ojos que le miraban desafiantes… esos hermosos ojos verdes.
Le tomó del rostro y Shawn dejó de hacer amagos de irse.
Porque el rompecorazones también se había dado cuenta de que, pese a que el Undertaker nunca le pareció mínimamente atractivo, la manera en la que le miraba era tan hipnotizante que podía sumergirse en sus ojos azules y dejarse llevar en todas las cosas que escondían.
Lentamente se acercaron el uno al otro, atraídos por su propio magnetismo para compartir un beso tan intenso cómo lento, en el que se probaron con el lujo de tocar el pecho y cabello del otro con aquella pasión que ellos mismos desconocían.
—¿Shawn? —llamó Diesel desde abajo del ring sin alcanzar a verles, deteniéndolos inmediatamente.
El rubio se limpió la boca demasiado sorprendido consigo mismo por lo que acababa de hacer, paso saliva duramente y sin mirar al hombre muerto corrió con su manager.
El Undertaker no hizo nada para pararle.
*×-×-×_Años después_×-×-×*
El Undertaker se tocó los labios al recordarlo, habían pasado años desde ese furtivo encuentro, pero ahí estaban de nuevo, en Wrestlemania XXVI justo antes del evento principal.—¿Nervioso? —preguntó Shawn acercándose a él, ambos estaban en el banco de un oscuro pasillo alejado a los vestidores.
Por toda respuesta le miró fríamente, él lo había llevado hasta ese punto, de antemano le dijo que no había nada que tuvieran que probar en una revancha y aún así ese idiota movió todos los hilos a su alcance para conseguir la pelea ¿y le preguntaba si estaba nervioso?
—Undertaker —le llamó con un ronco tono de voz que nunca había escuchado en él, obligándole a mirarle a los ojos para encontrar en ellos la misma expresión que 16 años atrás le dedicó.
Shawn le tomó del rostro y sin miramientos le besó con pasión, apoyando las rodillas a los costados de las piernas del hombre muerto. Como respuesta Undertaker con una mano rodeó la cintura del rubio sobre él y con la otra tomó su nuca para profundizar ese beso, quería embriagarse de él como si fuera la última vez, beberse todas las pasiones de ese hombre con ese gesto.
Luego de unos segundos el rubio aflojó su agarre separándose un poco de él para susurrarle:
—Yo lo decidí, aposté por ti.
Dicho eso se marchó, una vez más no hizo nada para detenerle, porque el peso de sus palabras resultó demasiado, incluso para él.
—Damas y caballeros, ¡esta es la lucha racha contra carrera! —escuchó anunciar a Justin Roberts, seguido del tema "Sexy Boy" y a la multitud emocionada por que el último número de la noche iba a dar comienzo.
Caminó a los vestidores, donde por un televisor varios luchadores, réferis y organizadores —básicamente todo aquel en la compañía que no estaba atendiendo lesiones u ocupado— estaban listos para ver la pelea.
Una vez que el Pocholo terminó de lucirse, el Undertaker se colocó la capucha, pasando de largo a sus compañeros para ir al ring.
Las cosas fueron, en un principio, cómo él esperaba, hizo su entrada provocando un silencio general abrumador. La pelea comenzó y Shawn le provocó cómo siempre lo ha hecho, quería que eso fuera real y lo forzó a ir con todo desde el principio, quería una pelea perfecta que fuese clásico de clásicos. Y lo estaba siendo, pero para el Undertaker era un poco más complicado que eso.
Sabía que no iba a ser tan fácil como poner los ojos en blanco, hacer su expresión escalofriante y dejarse llevar por el sádico en su interior hasta ganar, Shawn no era tan fácil, lo estaba probando, presionándole insistentemente parra llevarle a sus límites.
Y el momento llegó, por primera vez no supo cómo reaccionar y le gritó a Shawn que no se levante, que se dé por vencido, no quería dar el golpe de gracia pero tampoco quería perder, ninguna de las dos eran opciones.
Hasta que el rompecorazones de retó una vez más.
Y entonces, todo terminó.
…
Una hora después, el Undertaker esperaba afuera del estadio recargado en su motocicleta, sabía que en los vestidores luego de la pelea muchos felicitaron a su contrincante, que todos iban a aplaudirle a cuando salga de las duchas, es lo que merece luego de tantos años de carrera.
Así que él esperaba calmadamente afuera.
Finalmente la puerta se abrió dejando salir a Shawn con una sonrisa en el rostro, el cabello, ropa y sombrero perfectamente arreglados.
—¿Has decidido venir conmigo? —le preguntó el Undertaker con una ligera sonrisa.
Fue el turno de Michaels para ignorar la pregunta, tomándola cómo obvia subió a la motocicleta agarrándose del hombre muerto.
Era el momento de hacer las cosas correctamente.
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